Una vez que aprendes y practicas la manera de hacer un alto total que funcione para ti, el siguiente paso y el más importante para redefinir el curso de tu vida, es centrar tus esfuerzos en descubrir lo que es verdaderamente LO TUYO.
Cuando hablo de LO TUYO, no me refiero a posesiones, bienes o activos que puedas contabilizar de manera convencional. Me refiero más bien a esa actividad que ha permanecido relegada a un segundo (o incluso tercer, o cuarto plano) en tu orden de prioridades, por considerarla una especie de pasatiempo “para tus ratos libres”, o “para cuando tengas dinero”.
LO TUYO es mucho más que simplemente tu hobby o afición. Es, en esencia, eso que sabemos de manera intuitiva y a un nivel profundo que existe en nuestro interior en la forma de inquietud creativa y llena de alma. LO TUYO es aquella idea, actividad o circunstancia que sabes de manera casi irracional, que si la concretaras, le daría un sentido, una dimensión totalmente diferente a tu vida.
Para ayudarte a comprender lo que quiero decir, vayamos a un hipotético escenario extremo. Imagina por unos momentos que estamos al borde de un cataclismo planetario, y que la humanidad habrá de desaparecer en tan solo 24 horas. Y tu estas ahí, rodeado de tus seres queridos, en tu hogar. Afectivamente, tus necesidades están cubiertas, y estas listo para abandonar este mundo con dignidad y en un marco de amor y serenidad, con una sonrisa de agradecimiento en tus labios por tener la suerte de haber llevado una buena vida. Estas, pues, satisfecho.
Pero… ¿lo estás realmente?
Imagínate, por un momento – y aunque no te resulte muy agradable que digamos – esos últimos momentos de tu existencia. Aunque pudieras mostrarte conforme con los sucesos, con lo que has vivido, puedes quizá engañar a todo el mundo, menos a una persona en especial: a ti mismo.
En ese momento imaginario de contacto contigo mismo, con tus verdaderos anhelos aun no atendidos, hazte una pregunta: ¿qué me gustaría estar haciendo realmente durante mis últimas 24 horas de vida? ¿Qué es aquello que durante años me ha estado susurrando al oído desde lo más profundo de mi ser, pero que he ignorado o relegado por temor y mis propios prejuicios?
Si te das a la tarea de intentar contestar con honestidad a tales interrogantes, es muy probable que las respuestas lleguen a ti de manera natural y espontánea. Total, no tienes nada que perder: en tu hipotético y apocalíptico escenario, escucha tus respuestas, haz una lista de ellas y no soslayes la relevancia que pudieran tener para ayudarte a redefinir tus directrices de vida. Los resultados pueden ser sorprendentes.
Habrá quienes piensen que el ejemplo que he citado es algo extremo, dramático, pero en el transcurso de mi vida adulta, he observado que el ser humano es curiosamente necio, y a veces requiere de ‘sacudidas” (imaginarias o reales) para realmente implementar cambios significativos en su vida. Quizá tu caso sea diferente, y de alguna manera, no requieres de realizar el anterior ejercicio imaginario de una hipotética catástrofe global. Quizá ya sabes (o intuyes) que es realmente LO TUYO. Quizá eres un excelente abogado, pero en realidad LO TUYO es la alta cocina, o quizá eres un eminente cirujano que preferiría ser traductor de novelas de misterio, o quizá eres un maestro de primaria que preferiría ser fotógrafo.
Chef, traductor, fotógrafo… no importa. Cualquiera que sea la actividad que elijas como LO TUYO, no necesitas esperar a que se acabe el mundo para que la abraces con vehemencia y pasión. Basta con que te toques el corazón y después de haberte permitido todo un día completo de ALTO TOTAL en tu vida, hagas a un lado tus miedos, tus prejuicios, tus dudas, y reconozcas ante ti mismo que aquello que has estado aplazando, guardando, abandonando, negando, negociando, es realmente aquello que preferirías estar haciendo en este momento, y que sabes con toda certeza que si lo hicieras sin que te preocupara la opinión – siempre bien intencionada – de los demás, te sentirías completamente pleno, satisfecho, gozoso, completo y en paz. Aun mas, te sentirías completo con el proceso en sí mismo – como si fuera un viaje sin destino definido – y no sentirías ansiedad o angustia por ver manifestados los resultados inmediatos, y sobre todo: confiarías en el flujo de las cosas, el cual casi siempre te llevara al destino deseado cualesquiera que este sea (satisfacción, dinero, prosperidad, bienestar, etc.), siempre y cuando nutras el terreno de lo sembrado con el abono de la constancia, para que puedas decir con total autoridad, con pasión, con convicción ante ti mismo y ante el mundo: ¡ESTO ES VERDADERAMENTE LO MIO!
Llegar a ese orden de cosas, es encontrar LO TUYO. Esto es vital. Imperioso. Aquí y ahora. No hay tiempo que perder.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada